Proyecto Tres Cantos
Información Proyecto
Tipo de proyecto
Ubicación
Superficie
Precio
Duración
Cuando la distribución limita la casa, el proyecto lo cambia todo
Hay viviendas que, aunque tengan metros, no se sienten amplias.
Este chalet en Tres Cantos, con cuatro plantas de 50 m² cada una, tenía justo ese problema: la escalera dividía cada nivel en dos, fragmentando los espacios y condicionando completamente la forma de vivir la casa.
La familia —cuatro miembros y su perro— no buscaba simplemente reformar.
Querían una vivienda donde el día a día fluyera, donde el espacio de estar fuera realmente amplio y donde la casa dejara de sentirse compartimentada.
Estrategia de proyecto
La clave del proyecto fue tomar una decisión radical desde el inicio: redefinir por completo la planta baja.
Se adelantó la puerta de entrada para ganar superficie útil en el interior y se eliminó toda la compartimentación existente. Esto permitió generar un único espacio continuo en la zona de día, algo que antes era imposible por la posición de la escalera.
Pero no se trataba de abrir sin control. Para organizar el espacio sin perder amplitud, se diseñó una solución precisa: una división mediante un cerramiento de vidrio que estructura las estancias sin bloquear la luz ni las visuales.
La escalera, que antes era una barrera, pasa a integrarse dentro del espacio como un elemento más del conjunto, acompañada por una barandilla de vidrio que refuerza la continuidad visual.
Retos
- Plantas de reducida superficie con escalera central que fragmentaba el espacio
- Dificultad para generar una zona de día amplia y funcional
- Necesidad de reorganizar completamente recorridos y accesos
- Integrar estructura existente sin comprometer el diseño
Soluciones
- Adelanto de la puerta de entrada para optimizar la distribución interior
- Demolición completa de la planta baja para generar un espacio diáfano
- Incorporación de cerramiento de vidrio que organiza sin dividir
- Integración de la escalera mediante barandilla transparente y diseño continuo
Resultado
El resultado es una transformación radical en la forma de vivir la vivienda.
Donde antes había espacios fragmentados, ahora hay una zona de día amplia, luminosa y perfectamente conectada. La cocina, el comedor y el salón conviven en un mismo espacio, pero con una organización clara gracias al uso del vidrio como elemento estructurador.
La elección de materiales —madera natural, blanco y negro— aporta equilibrio y calidez, mientras que la iluminación integrada en la escalera refuerza la sensación de continuidad y diseño.
Cada decisión se tomó en fase de proyecto, resolviendo la complejidad estructural antes de empezar la obra. Esto permitió ejecutar con precisión y convertir una vivienda condicionada por su distribución en una casa abierta, funcional y pensada para disfrutarla.
Porque cuando el problema es la base de la casa, la solución no es estética.
Es de proyecto.


