Proyecto Torrejón

Información Proyecto

Tipo de proyecto
Reforma Integral
Ubicación
Torrejón, Madrid
Superficie
300 m²
Precio
280.000€
Duración
20 semanas

Diseñar pensando en cómo se va a vivir… y también en lo que vendrá después

No todas las decisiones en una reforma son puramente estéticas.
En este proyecto, la clave estaba en encontrar el equilibrio entre disfrutar la vivienda hoy y proteger su valor de cara al futuro.

La pareja tenía una idea clara: querían adaptar su casa a su estilo de vida para los próximos años. Pero también eran conscientes de algo importante: la vivienda tenía un techo de revalorización marcado por la zona. Y eso condicionaba cada decisión.

Estrategia de proyecto

Desde el inicio, el proyecto se planteó con un enfoque muy concreto: invertir donde realmente aporta valor.

Se abordó una reforma integral completa, tanto en el interior como en el exterior de la vivienda, redefiniendo espacios, actualizando instalaciones y unificando el lenguaje de toda la casa. Pero la toma de decisiones no fue solo estética, sino estratégica.

El protagonismo se trasladó claramente al exterior, entendiendo que ahí es donde se generan los momentos que realmente transforman la experiencia de la vivienda.

El exterior como centro de la casa

La intervención en la zona exterior no se planteó como un añadido, sino como una extensión natural de la vivienda.

Se diseñaron distintos espacios de uso —zona de estar, comedor exterior, piscina— organizados para convivir entre sí y adaptarse a distintos momentos del día. La iluminación, los materiales y la disposición de cada elemento están pensados para generar una experiencia completa, tanto de día como de noche.

Aquí no solo se gana superficie útil.
Se gana forma de vivir.

Retos

Soluciones

Resultado

El resultado es una vivienda equilibrada en todos los sentidos.

El interior se actualiza, se ordena y se adapta a una forma de vivir más contemporánea. Pero es en el exterior donde el proyecto cobra especial sentido: una zona pensada para disfrutar, compartir y aprovechar la vivienda más allá de sus límites interiores.

Cada decisión responde a una lógica clara: mejorar la calidad de vida sin perder de vista el valor global de la vivienda.

Porque reformar bien no es gastar más.
Es saber exactamente dónde merece la pena hacerlo.